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jueves, 28 de febrero de 2013

Futakuchi-onna

Como su nombre indica, Futakuchi-onna es una mujer (onna) que posee dos bocas (futakuchi), una situada en su rostro y otra en la parte posterior de la cabeza, entre sus cabellos. 
Al igual que Kuchi-sake Onna y Yuki Onna, es un yokai, es decir, un espíritu maligno, afectado por una maldición o que murió en extrañas circunstancias. Y al igual que los Rokurokubi, las Futakuchi suelen ocultar su característica más terrorífica y aparentar ser una mujer normal, hasta que revelan su auténtica naturaleza en el último momento... 


Pintura de estilo tradicional que muestra una mujer con una segunda boca en la nuca, alimentándose

Generalmente, quienes acaban convirtiéndose en este tipo de yokai, son mujeres delicadas, que raramente comen, a veces por su pobreza. Para contrarrestar su falta de alimentación, una segunda boca les crece en el cráneo. Esta boca puede gritar cosas amenazantes y exigir comida a la mujer. Si no se hace caso a sus demandas, puede comenzar a emitir molestos chillidos. 
Pronto, los cabellos de la dama comenzarán a moverse como si se tratase de serpientes, tomando la comida de su plato y alimentando a la segunda boca. A menudo, la segunda boca apenas deja alimento a la original. 

Hay otras historias que cuentan que una mujer fue golpeada por accidente por el hacha de su marido en la cabeza, mientras este cortaba leña. La herida no llegó a curarse y de ahí surgió la segunda boca.

En otras versiones, una madre mezquina deja morir a su hijastro de hambre mientras ella se queda con toda la comida. El espíritu del niño busca venganza, convirtiéndose en su segunda boca.



Pero la historia más común sobre el origen de Futakuchi-onna es la siguiente: 

En una aldea vivía un hombre avaro, completamente solo, pues no podía soportar la idea de gastar su dinero en comida para una esposa. 

Un día, conoció a una mujer que no comía nada, y de inmediato la tomó por esposa. Comenzó a emocionarse, pensando en todo lo que podría hacer con el dinero que se ahorrase en comida... pero pasaron los días y se dio cuenta, con extrañeza, de que sus reservas de arroz estaban menguando misteriosamente. 

Una mañana, el hombre fingió marcharse a trabajar, pero se quedó escondido, espiando a su mujer. Con horror, contempló como el cabello de su esposa se apartaba, revelando una enorme boca abierta de par en par, por encima de su nuca. Los mechones de su larga cabellera comenzaron a moverse como tentáculos, tomando una cuchara y llevándola repleta de arroz a esa espantosa boca hambrienta. 

lunes, 25 de febrero de 2013

Funayurei

Los Funayurei son espíritus vengativos del folclore japonés. Aparecen en numerosas pinturas e historias de la época Edo. En algunas prefecturas, se les conoce por  el nombre de Ayakashi, Moujabune o Bouko.

Se cree que fueron humanos que perecieron en el mar. Cuando alguien pasa en bote por estas aguas, los Funayurei aparecen y le piden un cucharón. Si se les entrega, empiezan a verter con él agua en la embarcación, hasta que se hunde. Buscan, por lo tanto, que los seres humanos tengan el mismo destino que ellos tuvieron.



Se ha informado de avistamientos de estos seres también en ríos, lagos y pantanos. Suelen aparecer en días lluviosos y noches de luna nueva o llena, con niebla.
Algunas leyendas afirman que son capaces de provocar que los pescadores se ahorquen, o que las embarcaciones se pierdan en el mar o no puedan moverse.

Pueden hacerse varias cosas para burlar a los Funayurei:

- En la Prefectura de Miyagi, si uno detiene la embarcación y mira fijamente al Funayurei durante un rato, este se marchará.
- Remover las aguas con un palo.
- Arrojar determinadas cosas al agua, como flores, incienso, arroz pasado por agua, dango (un plato típico japonés), agua, cenizas, judías, alfombrillas, 49 pasteles de arroz, leña quemada...
- Pronunciar las palabras: "Soy Dozaemon, y afirmo ser un Funayurei". Esto se supone que les espantaría.
- Encender una cerilla y tirarla al agua.




Hay distintos tipos de Funayurei, en diferentes partes del país:

- Inadakase (costa de la Prefectura de Fukushima). Se dirigen a las personas de las embarcaciones, pidiéndoles prestado un hishaku (cazo de madera). Con él llenan de agua el barco y lo hunden.
- El hombre de blanco/La bella princesa (Kowaura, Minamiise, Prefectura de Mie): Aparecen durante las tormentas. Se puede huir de ellos dándoles un cazo con un agujero, para que se escape el agua por allí y no puedan hundir el barco.
- Murasa (Tsumamura, Distrito de Oki, Okoshima). Se esconde en las aguas, y cuando el barco pasa por encima de él se hunde. A veces es posible advertir su presencia porque las aguas emiten un ligero destello donde se encuentra. Para librarse de él, hay que remover el agua con un cuchillo atado a una pértiga o remo.
- Yobashiri (Aishima, Distrito de Abu, Prefectura de Yamaguchi): Se les espanta echando cenizas al agua y haciendo ruido.
- Ugome (Prefectura de Nagasaki y Prefectura de Kumamoto): Pueden poseer el barco e impedir que se mueva, hacer que se choque contra otra embarcación o provocar una ilusión, para que los pescadores vean una isla u otro barco al horizonte. Para impedirlo, hay que tirar cenizas, echar el ancla, o fumar tabaco, ya que el humo les ahuyentará.
- Mayoibune (Distrito de Onga, prefectura de Fukuoka): Aparecen en las noches de luna llena, haciéndose pasar por marineros. Se dice que cuando están cerca pueden escucharse voces.


sábado, 23 de febrero de 2013

Noppera-bo

El noppera-bo es un fantasma típico japonés que tiene la particularidad de no tener rostro. Excepto por esta característica son similares a los humanos en aspecto. Suelen tomar forma femenina, pero también los hay masculinos.

A pesar de que asustan a los seres humanos, no son considerados peligrosos.

En ocasiones se aparecen frente a su víctima con las facciones de alguien conocido, tal vez un familiar fallecido hace tiempo. Estos rasgos van desvaneciéndose, hasta que su rostro queda en blanco, ante el horror de aquel desafortunado que se haya encontrado con el fantasma.



Un cuento acerca de los noppera-bo lo protagoniza un humilde pescador que va a las charcas imperiales de Koi. Su esposa le advierte que no pesque allí, ya que es tierra sagrada y está próxima a un cementerio, pero él hace caso omiso. 
Se le aparece una joven que le pide que no pesque allí, pero de nuevo, él ignora las advertencias.
El rostro de la joven desaparece entonces, y el pescador huye aterrorizado.
Ya en casa, cuando le relata todo esto a su esposa, presencia como el rostro de ella desaparece también, pues en realidad era un noppera-bo.



También existen otras historias, como la de un hombre que viajaba por una carretera de noche y se encontró a una mujer que lloraba desconsoladamente. Cuando se acercó a ver qué le ocurría, la mujer se volvió y él pudo ver que no tenía rostro. Al escapar, se encontró con un vendedor ambulante de ramen y corrió hacia él para pedirle ayuda. Pero el vendedor tampoco tenía cara, era otro noppera-bo.

En casi todas las historias de estos seres se repiten los mismos elementos: un joven pasa por algún lugar inhóspito y se encuentra con una misteriosa figura, que quizá aparentemente necesita ayuda. Cuando acude en su auxilio, se da cuenta de lo que verdaderamente es. 


Rokurokubi

Se trata de un demonio, habitualmente femenino, que durante el día tiene una apariencia normal, pero por las noches aparece con un cuello extremadamente largo, pudiendo alargarlo cuanto deseen. También son capaces de alterar sus rostros para asustar a los humanos.

Hace mucho tiempo, los rokurokubis eran humanos, pero fueron transformados en estos seres como castigo por romper algunos de los preceptos del budismo. 



Su apariencia humana a la luz del sol es tan efectiva que nadie sospecha de ellos, incluso suelen casarse con humanos.  Les gustan nuestras costumbres y disfrutan espiándonos. Sin embargo, les causa gran dolor tener que mantener su auténtica naturaleza oculta, por lo que suelen revelar su aspecto delante de borrachos, locos, ciegos, o personas dormidas, para satisfacer esta necesidad.

Aunque algunos intentan pasar desapercibidos e incluso no conocen su verdadera naturaleza y creen ser humanos normales, otros no tienen inconveniente en asustar y gastar bromas pesadas a la gente. Los hay que, lejos de conformarse con esto, además se beben su sangre y suelen elegir como víctima, irónicamente, a aquellos que han violado los mandamientos de su religión. 





Yuki Onna

Una de las criaturas más populares en el folclore japonés es la mujer de las nieves. Se trata de una dama alta y bellísima, de cabellos negros y largos, piel pálida y labios azulados, que aparece en las noches nevadas, normalmente en parajes poco habitados. 
Suele llevar un kimono blanco, aunque algunas leyendas afirman que va desnuda y la palidez de su piel le permite confundirse con el paisaje nevado.
Flota por encima de la nieve, sin dejar huellas y puede desvanecerse cuando lo desee.

Se la relaciona con alguien que pudo haber muerto durante una nevada, o bien con un demonio.
En algunas leyendas se le atribuye un carácter sereno y bondadoso, asociándola simplemente con un espíritu benigno que representa a las tormentas y la nieve. 
En otras, tiene un temperamento vengativo y es capaz de hacer cosas terribles con sus víctimas. 



Se aparece a los viajeros perdidos en medio de una tormenta de nieve. A veces les congela con su aliento helado. Otras veces evita que encuentren el camino de vuelta, dejándolos perecer de hambre o frío. En ocasiones aparece con un bebé en sus brazos, sobre todo frente a padres que han perdido a su hijo, tratando de engañarles para que se acerquen y así poder congelarles. 

En otras historias, Yuki Onna llama a las puertas de las casas durante las tormentas de nieve, entrando y asesinando a sus habitantes. A veces necesita ser invitada para poder hacer esto.

La leyenda es tan antigua que hay muchísimas variantes. Yuki Onna puede quedar satisfecha viendo morir a su víctima o bien puede extraer su energía o beber su sangre, o incluso intentar seducirle.



Algunas veces incluso puede dejar ir a su víctima.

En una de las historias, Yuki Onna deja a un niño marchar bajo la promesa de nunca revelar lo que ha visto. 
Años más tarde, el niño cuenta esta historia a su esposa, y esta muestra su auténtico aspecto, revelando ser Yuki Onna. No obstante, aun habiendo faltado a su promesa, le perdona para que cuide de los hijos de ambos, amenazándole con que si les maltrata de algún modo, volverá y le matará. 
Afortunadamente, esta vez no falta a su promesa.