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jueves, 28 de febrero de 2013

La historia de Junko Furuta

Esta entrada no trata de demonios, ni fantasmas, ni maldiciones. Y sin embargo, no está exenta de horror. Porque a menudo no existe un horror mayor que el contemplar de lo que es capaz el ser humano. 

El de Junko Furuta fue un caso real, e impactó a todo el país debido a su brutalidad y crudeza. 

Junko era una muchacha normal, de 17 años, que estudiaba bachillerato en un instituto de Saitama. En noviembre de 1988, cuatro alumnos de su misma escuela (Hiroshi, Kamisaku, Nobuharu y Yasushi) decidieron secuestrarla y retenerla en contra de su voluntad en el domicilio de los padres de Nobuharu.
Para que la policía no fuese en su busca, la obligaron a llamar a sus padres y decirles que se había escapado de casa, pero estaba con un amigo y a salvo. 

Cuando los padres de Nobuharu estaban en casa, ella tenía que hacerse pasar por su novia, para que no sospecharan nada. Más tarde ni siquiera hizo falta esta excusa, pues los padres de Nobuharu estaban tan aterrorizados por las amenazas de Hiroshi (por aquel entonces miembro de la yakuza), que no hicieron nada por ayudar a Junko, pese a sus súplicas. 

Junko Furuta

Junko Furuta no sólo fue retenida en contra de su voluntad, sino que tuvo que sufrir numerosas vejaciones y torturas a costa de la diversión de esos cuatro. 
Estas son algunas de las torturas que reconocieron haber infligido a Junko: forzarla a permanecer desnuda y atada todo el tiempo; introducir cuerpos extraños en su vagina, incluida una barra de hierro; obligarla a beber su propia orina; alimentarla con cucarachas; insertar aparatos pirotécnicos en su recto y prenderlos posteriormente; obligar a Junko a masturbarse mientras miraban y violarla posteriormente; amputarle un pezón con unos alicates; arrojarle pesas al estómago; quemarla con cigarrillos y mecheros; colgarla y usarla como saco de boxeo; quemarle los párpados con cera caliente; romperle los huesos de una mano a pisotones...

Junko intentó escapar y llamar a la policía muchas veces, pero siempre la descubrieron y castigaron posteriormente con alguna de las acciones anteriores. La joven se encontraba en un estado tan precario que tardaba alrededor de una hora en bajar las escaleras para ir al baño. Llegó a suplicar que la matasen y siguiesen con sus vidas. 


Casa de los Nobuharu, donde Junko pasó por un calvario durante 44 días

En el juicio, uno de los secuestradores afirmó que alrededor de un centenar de personas sabía que Junko estaba presa en casa de Nobuharu, pero no hicieron nada por intervenir. No se sabe, no obstante, si sólo conocían la situación de Furuta o también participaron en los abusos. Llegados a este punto, el caso guarda cierta similitud con el de Sylvia Likens.

El cautiverio de Junko duró 44 días. El cuatro de enero, forzaron a la muchacha a jugar al mahjong (juego chino que consiste en emparejar piezas de madera con dibujos), y ganó la partida. Uno de los chicos se enfureció por ello y comenzó a golpearla con una pesa de hierro. Después la roció con un líquido inflamable y le prendió fuego.

Horas después, Junko Furuta falleció, en estado de shock. 

Los asesinos se deshicieron de su cuerpo, escondiéndolo en un bidón lleno de cemento y abandonándolo en Tokyo. 

Fueron arrestados y encarcelados por secuestro, asesinato y tortura, pero no por violación, pues según el estado en que se encontraba el cuerpo de Junko no se podía demostrar que el semen fuese de sus agresores. 
Los padres de Junko ganaron el juicio contra los de Nobuharu y fueron indemnizados con 50 millones de yenes. Pidieron también la pena de muerte, pero no se le concedió. 

A raíz de este caso, que tuvo una enorme cobertura, se rodaron varias películas y se publicaron algunos mangas con la historia de Junko. Así mismo, el grupo The GazettE compuso su canción Taion como tributo a la joven.



Es imposible imaginar siquiera lo mucho que tuvo que sufrir Junko Furuta durante todo este tiempo. Nadie se merece pasar por algo así, sobre todo una muchacha inocente que no ha hecho ningún daño.
Quizá conocer la historia de Junko nos haga ser más conscientes del mundo que nos rodea, y de que desgraciadamente no podemos simplemente confiar en los demás sin exponernos a consecuencias negativas. 

Descansa en paz, Junko.




sábado, 23 de febrero de 2013

Nevada-tan

Nevada-tan es el nombre por el cual se conoce a Natsumi Tsuji, una joven que cuando tenía 11 años asesinó a una compañera del colegio, Satomi Miratai, de 12 años de edad. 

Esto sucedió en una escuela de primaria Okubo en Sasebo, en la prefectura de Nagasaki, en junio de 2004. 

Durante la hora de comer, Natsumi se encontró con Satomi en una clase vacía y le hizo cortes en los brazos degollándola posteriormente, todo con un cúter. El motivo al parecer fue una serie de desavenencias entre las dos niñas, y comentarios ofensivos hacia Natsumi, publicados en internet por Satomi.
Natsumi dejó el cadáver allí y volvió a su propia clase, con las ropas cubiertas de sangre. Un profesor encontró el cuerpo y llamó a la policía.

En honor a Satomi, en el anuario de ese año no aparecieron las fotos de las dos niñas.

¿Por qué se conoce a Natsumi por el nombre Nevada-tan? 

El día del asesinato, se tomó una fotografía a los estudiantes en el patio del colegio. En dicha fotografía aparecen Natsumi y su víctima, horas antes del trágico suceso. Natsumi aparece vestida con una sudadera azul con la palabra "Nevada" bordada. 



En aquella época nadie conocía el nombre de la niña, puesto que estaba prohibido por la ley difundir los nombres de los menores implicados en crímenes, por ello, se la conoció como Nevada-tan o Nevada-chan. 
Hoy en día, se asume que su nombre es Natsumi Tsuji, pero tampoco se sabe a ciencia cierta. 

Este suceso se convirtió en un fenómeno de internet, llegando incluso a convertirse en un meme. 
Existen fan-arts de Nevada e incluso dio nombre a un grupo musical. 
Lo más inquietante es que algunas personas se declaraban fans de Nevada-tan, tomándose fotografías imitando su aspecto, como si lo que hizo fuese motivo de admiración y respeto.





Aquí un fragmento del programa Cuarto Milenio, en el que hablan de Nevada-tan, así como de otras niñas que cometieron asesinato: